había bajado a preguntar por algún cliente relacionado con el reparto de paquetería, era su trabajo habitual. Era muy común dejar el motor en marcha para pequeñas cosas, así que en aquellos pocos segundos que su furgón queda como abandonado, el vehículo es manipulado y comienza haciendo rodadura. Al darse cuenta del hecho intenta articular alguna protesta, pero para que, seguro que algún aprovechado le acaba de gastar alguna mala pasada siendo víctima del robo. Pero bueno, al menos en este caso tendría la satisfacción de poder verle la cara ya que se hallaba en una calle sin salida y debería pasar por delante de el. No obstante le pregunta a un transeúnte que acaba de cruzarse.
_ ¡Por favor! ¿Sabe quien conducía ese furgón?
Que pregunta más estúpida acaba de hacer, en esos casos no es fácil responder. No obstante le informan.
_ A mi me ha sorprendido, parecía ir vacío.
Ante su estupor, el vehículo se le acerca lentamente, se abre la puerta del conductor como invitándole a que suba, pero allí no hay nadie material ni anormal en el habitáculo. Duda por unos segundos como reaccionar ante tal suceso, como en estos casos el tiempo casi siempre apremia. Después de hacer algunas comprobaciones mecánicas como el freno de mano o la palanca de marchas, decide continuar la ruta e intentar olvidarse del desagradable suceso.
Durante el resto de la jornada, le da la impresión de que no viaja solo, era como si allí a su lado existiera una presencia extra corpórea a simple vista inapreciables. Al tiempo que la tristeza le invade, se pregunta que es lo que le está pasando. Llevaba una mala racha, hacía apenas unas semanas que le habían adjudicado aquel coche, y aunque en el fundo se sentía agraciado por ello, por otra parte no lo era tanto, pues pertenecía a su compañera recientemente fallecida. Había sido una tragedia para él, aquella falta repentina por fallo cardiaco mientras conducía, era todo un mazazo.
El día le había resultado agotador, así que bien se merecía un descanso. Deja las llaves en el recibidor como era de costumbre y después de una ducha rápida, apenas come algo y decide marcharse a cama, en verdad se lo merecía.
Por unos instantes, medita sobre lo ocurrido y no llego a ninguna conclusión coherente, y sigue teniendo aquella sensación de no encontrarse solo en la habitación. El recuerdo de ella le invade, al tiempo que la tristeza le inunda por dentro como un mal sabor de boca. Pero al tiempo, una inmensa paz empieza a envolverle y tranquilizarle para quedarse profundamente dormido.
Enseguida siente sus caricias, sus besos que le hacían sentir tan bien en las gratas estancia a su lado. Era inconfundible, aquella situación la había vivido muchas veces. La excitación ascendía al sentir su cuerpo rozándole la piel encima del suyo, a veces muy suavemente, como ella sabía hacer. Su seso estaba tan cerca que podía saborearlo y gozarlo a la vez. La temperatura asciende asta sentir su húmeda y gozosa parte vaginal, acariciándole su débil y más íntimo de su ser. No puede más y se abandona a aquel placer que le invade e inunda todo su cuerpo sin control.
Se levanta temprano como todos los días. Por un instante, lo recuerda todo, lo medita concienzudamente. Realmente, ¿que había pasado en aquellas ultimas horas? Pues aún que lo recordaba perfectamente, lo dudaba más aún, al no tenerlo nada seguro. ¿Todo aquello había sido verdad? o un sueño muy realista.