Todos se hacen eco de las indignadas reacciones de catalanistas ante las sandeces de ese patético personaje que es Peces Barba (por cierto, no son las primeras bobadas que dice y, si no lo retiran, no serán las últimas) pero no veo que, en los medios, nadie recoja lo que piensan los portugueses al respecto (que también deberían sentirse damnificados por el insoportable tono de superioridad españolista empleado por el charlatán).
Y, por cierto, tampoco entiendo los tacos de ese brillante académico de las lenguas que es Tardà: desde los respectivos campanarios, ambos dicen lo mismo: que están hartos el uno del otro, así que tampoco ye pa ponese así. Como siempre, separatistas y separadores se retroalimentan y, aunque disimulen con groserías, están encantados de haberse conocido.